Misma calle, mismo día, dos lenguajes distintos, evangélicos y halloween con niños pidiendo dulces.
La plaza principal fue escenario de dos mundos que se cruzaron: de un lado, el festejo de Halloween con disfraces, música y familias; del otro, una jornada de actividades organizadas por las iglesias evangélicas.
Lo que no se discute: la plaza se llenó.


