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Antes de que crezca el Paraná, los colmenares ya viajan a tierra firme

Antes de que crezca el Paraná, los colmenares ya viajan a tierra firme

El trabajo de los apicultores victorienses no para: cuando viene la creciente, toca cargar las colmenas y llevarse la producción.

En las islas de Victoria, la creciente del río Paraná es una visita que se espera con respeto. Antes de que el agua llegue, los apicultores ya trabajan contra el reloj: desarman los colmenares, trasladan las colmenas y sacan la producción hacia tierra firme, un esfuerzo que exige planificación y paciencia. Es un trabajo silencioso, de esos que no se ven desde la costanera, pero que sostiene a familias enteras y es un producto que lleva el nombre a otras países ya que mucha de ella se exporta. Cuando el río suba, las colmenas ya estarán a salvo. Como todo en la isla: hay que adelantarse, porque el Paraná no avisa dos veces.


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